
El sol empezó a caer por las montañas, todos se lleno de colores rojos, dorados y arreboles... Al igual que los cerezos en flor... Mis pies tocan aquel camino echo de rocas sonoras y el viento baila mis cabellos. Los pétalos empiezan a desprenderse infinitamente... Y uno de ellos choca con tu rostro...
Gracias al pétalo rosado puedo verte...
Avanzamos los dos para encontrarnos en ese camino... Pero escapo y corremos, intentas encontrarme y me escondo entre las ramas del bambú y el puente del templo.
Día tras día, estaré aquí. No puedo dejar ir tu mano. No después de todo lo que me ha pasado....
Me encuentras, rozas tu nariz con mi rostro, besas mis párpados, respiran en mis mejillas... Somos dos solitarios que no podemos alejarnos. Tanto nos ha ocurrido que ya todo está aquí, como siempre debió haber sido...
¿Es esto un milagro? Si es así... bendigo el Cielo y su Creador...
Estaremos siempre uno al lado del otro... Haciendo sonar las piedras del camino de este templo... Saboreando este bendito viento oriental que siempre nos rodea... Si somos útiles para esta ciudad pequeña y con bendiciones... Nuestro último deseo es ser otro miembro más... Día tras día...
El pétalo del cerezo ha vuelto a caer, ha vuelto a nacer.. a vuelto a unirnos...
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