
La luz de luna se colaba por la ventana. Una noche de Septiembre, ni muy fría ni muy cálida... Mi perfil contrastaba absolutamente con la luminosidad de plata del gigantesco satélite. Un toque violáceo se impregnaba en mi ojos oscuros. Mis rasgos generales se afinaban aún más convertida. De mi piel huía el aroma a frutos rojos y lilas... sutil pero presente.
Crucé con mucha precaución la habitación para observarlo...
Su espalda morena, achocolatada, cálida brillaba perlada por el sudor que le causaba su pasión. Las pestañas largas y negras, humedas coronaban unosm párpados hinchados de cansacio. La respiración era lenta y apacible.
Con miedo a despertarlo, deslicé un dedo por su columna con respeto y con cariño.. Se movió entre las sábanas, quejándose un poco de la molestia.
Una gota de recorría la nuca pero no tenfría otra oportunidad. Deposité un beso en su frente...
Despertó de golpe. Estaba sólo en su cuarto... pero no se sentía sólo. Resfregó el rostro con fuerza y se miró las manos.
Brillo tenía encima... creyó que era maquillaje de su anterior presentación de baile... Pero la base de color canela estaba sólo en sus pómulos. Aspiró aire y se percató del dulce aroma... Volvió a sus sábanas... Mientras el ser mágico que lo observaba, lanzaba un beso al aire para darle las más dulces y apacibles "Buenas Noches".
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