viernes, 8 de octubre de 2010


Las agujas del reloj avanzaban con rapidez a marcar las once de la mañana. Un plato grande lleno de galletas de diveros tamaños y sabores se mantenía intacto, al igual que los 11 vasos de jugo.
El profesor Miguel y la profesora María José iba de aquí para acá, anotando, hablando, coordinando todo con los profesores y encargados del Aula Magna de la Universidad federico Santa María.
Las 10 personas restantes, en su mayoría jóvenes y su 80% mujeres, se hallaban en la sala trasera. Leían practicaban, repasaban sus informaciones, anotaban ideas, acotaciones e intentaban deshacer la molesta roca de nervios que se había estancado en sus estómagos. Llevaban más de mes y medio trabajando con ímpetu para su primer gran debate de la Eutanasia: tema interesante, pero colmado de disputas. El grupo contrario era bueno... pero las burlas y los aires de grandeza, los hacía ver... estúpidos y desagradables.

- Chiquillos- anunció el profesor Miguel, seguido de la profesora María José, irrumpiendo en la sala donde la tensión podía cortarse con cuchillo- entramos en 10 minutos...¿Oremos?

Esa simple pregunta, hizo que el ambiente disminuyera un poco la densidad de la ansiedad. Estaban formando un círculo humano... cuando la puerta se abrió.

- ¡Oh! Lo siento... discul..

- No, no se preocupe- calmó el joven y moreno profesor.

- ¿Son de aquí las alumnas Almendra Silva y Heather Martin?- preguntó el inspector.

- Sí... somos nosotras- respondieron las susodichas. Ambas de cabello oscuro, facciones y contexturas distintas... pero muy buenas amigas.

- Les llegó esto...- el hombre traía en su regazo des grandes ramos de flores. Uno de rosas y claveles blanco y el otro, de girasoles y rosas azules.

- Muchas gracias- la profesora maría José los recibió y se los entregó a sus alumnas- Parece que los admiradores empiezan a llover...

Las chicas no pudieron evitar sonreír a su profesor que sonreía interesado, la mirada tierna de su profesora y, sobre todo...soslayar la cara incrédula de Cristine, la pelirroja más admirada y creída del colegio, mirando los hermoso manojos de flores en manos de una persona que no fuera ella... Era demasiado obvio la envidia que sentía.

Heather abrió el sobre dimituto, alejada de los demás:

*Me sentía igual que tú cuando bailé por primera, vez... Pero eres una chica fuerte... La piedra desaparecerá pronto. Estoy siempre cerca tuyo... Te quiere, Joaquín*

Heather sonrió. Dejó las flores en la mesa y guardó el papelito en el bolsillo de su blusa, cerca de su corazón.

Por otra parte, lmedra también leía:
*Estoy muy lejos, pero sé que el debate irá viento en popa... Te quiero y te extraño... Te quiere mucho, tu Chang*

-Ahora sí chicos... Hay que darlo todo...- anunció el profesor Miguel, minutos después de la fervorosa oración- Adelante...

La puerta se abrió, mostrando una masa de público y un jurado hecho sólo de rectores.

Heather y Almendra se miraron. Tenía un genial equipo, profesores estupendos y sabios y...lo más importante... dos personas, estuvieran dónde estuvieran, las apoyaban por completo... aún si perdieran o ganarán...

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