
Bajé los escalones con la imagen de tu rostro en mi mente...
Crucé el portón... encontrándome con tu cara...
Los pies se me hicieron pesados al cruzar por esa gente...
Llegué frente a tí y me colisionaste en un suave y sincero abrazo...
Aún tengo tu aroma en la solapa de mi chaqueta . . .
No hay comentarios:
Publicar un comentario