viernes, 19 de noviembre de 2010



El muchacho de cabello negros grueso, ojos grandes y marrones adornados con largas pestañas fue avanzando paso a paso por la escalera de mármol que daba a la terraza.
La joven de cabellos rojizos y ojos gatunos miraba hacia la playa brasilera que se extendía a merced del tropical país esa noche de verano. Unos brazos delgados pero fibrosos la envolvieron con los hombros, pegando el cálido aliento entre su oreja y cuello.
- Te gusta mi hogar?- le susurró con el marcado acento portugués.
La joven tembló un poco ante el secreto, aunque no debía hacerlo. Miró sobre su hombro, encontrándose con los ojos de su amado.
- Lo amo...
Él se separó unos momentos de ella, acercándose a a una radio que estaba en el suelo. Una suave melodía empezó: una Bossanova.
- ¿Me concede esta pieza, señora?- invito el alto de terno negro.
Ella se inclinó para hacer una reverencia.
Enlazaron sus cuerpo con los brazos, percibiendo el suave y único aroma del otro. Sus mejillas estaban pegadas entre si. Iban a paso lento, al ritmo de la canción de Bahía.
Todo parecía un sueño... pero era real como el sonido de las olas del mar. estaban juntos, de ahí al fin de sus vidas, el sonido de los pasos en el mármol italiano, los floreros cuajados de liliums, rosas e ilusiones y... las alianzas doradas brillando de manera incandescente en sus anulares dejaban ver una vez más el amor desbordante de la joven pareja...

W&E

Para ud. tía Ely, con mucho cariño :)

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