
- Por favor ¿puede ir más rápido?
- Cálmese, joven... No puedo apurarme o sino habrá un accidente.
El muchacho puso los ojos en blanco. Ya iba atrasado o casi.. quedaban sólo 5 minutos.
- Listo.. hemos lle... - pero el conductor no logró terminar su frase, cuando el único pasajero que
quedaba se lanzó calle abajo a correr, sin antes dejarle el pasaje pagado al quintuple sobre la maquina de monedas.
Corría a todo lo que daba. La ducha que se había dado ya no servía de nada. Ni siquiera había alcanzado a cambiarse; iba con los jeans gastados, zapatillas de gimnasia, una polera amarilla hasta los muslos y una chaqueta azul grisácea. 3 minutos.
Logró escapar de los gran-daneses delgados marrones que lo perseguía, pues por su físico, debían tener hambre. 2 minutos.
Se cayó de cara contra el suelo de tierra, ensuciándose completamente hasta el cabello... pero aquel regalo seguía intacto. 1 minutos.
Saltó la reja de madera.. y sintió un ruido en el cielo nocturno. Un par de fuegos artificiales de brillantes colores irrumpían en la tranquilidad de firmamento negro, los gritos de ¡Feliz Año Nuevo! penetrando en sus oídos. 0 minutos.
Tocó a la puerta. Ella abrió.
- Emm.. sé que vengo atrasado... disculpa el estado en que vengo... pero...
La joven se le tiró a los brazos, llorando a mares. Él se ruborizó un poco. Cerró los ojos y la abrazó por la cintura.
- Feliz Año, Alme... - susurró el joven, a su oído, sonriendo
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