domingo, 19 de diciembre de 2010

Chilean-Korean Dreams


Varias veces, al cruzarme con ustedes, pienso que todo va a ir a la perfección. Tal vez cepillándome más el pelo, eligiendo aros sencillos pero con gusto y cuidando de que mi maquillaje sea lo más simple posible. . .

Pero no ha pasado. Ninguna de mis fantasías se ha cumplido. Aunque.. tampoco pedí la opinión a Dios. Suelo rogar por su bienestar y por el de los que me rodean. . . mas de esto, quise hacerme cargo yo.

Llego a mi casa. Tiro el bolso en mi cama y ayudo en lo que puedo o simplemente, me siento a hacer las tareas para la semana.

Me coloco mi pijama y me acuesto en las sábanas, recordando todo lo que he vivido... Intentando de que ningún detalle quede olvidado. ¡Y lo logro!... Pero los días pasan y percibo como mi sentimiento de energía y las alegres ganas de lo que viví se van apagando.. el recuerdo queda, las fotos se almacenan, aunque. . . mi corazón ya no salta ni mis entrañas se revuelven.

La noche cae en el cielo, el firmamento se me cuaja de estrellas y una Luna similar a una gota de leche esparce halos de luz azul en mis colchas. Cierro mis ojos . . . y puedo ver algo que realmente yo puedo hacer realidad.

Al bailarín coreano, con su mohicano, su aire de príncipe sin princesa y su sonrisa pareja

A uno de los más jóvenes, con su "efecto ángel" y la inocencia personificada en sus ojos rasgados

Al más alto de aquel quinteto, el más fuerte y el más ingenuo

A el cantante-conscripto, de ojos brillantes, caballerosidad y elegancia total

Todos sonríen, todos me saludan, me abrazan, besan mis manos y me hacen las promesas más bellas del mundo . . .

Aún cuando un océano nos separa, los llevo en medio de mi joven pecho.
Aún cuando somos de realidades tan extremas, siento que son iguales a mí.
Aún cuando no me conocen, sé que me quieren como yo a ustedes.

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