sábado, 8 de enero de 2011

Estatua

Una vez más me quedo sola. Con el interior vacío, los ojos sin brillo y el cabello opaco. Los restos de las fiesta ruedan por el piso, las luces se apagan... las risas huyen. Los colores de mi ropa bajan hasta volverse grises, negros y blancos. Mi piel marchitada se nutre con el agua salada de mi llanto. Las carnes se me endurecen y se pegan a mis huesos. Incluso mis venas se vuelven claras.
Ya no hay saliva que moje mis entrañas, ni sangre que hidrate al corazón... No hay pupilas que soporten las imágenes de las migajas de este día. Sólo una neurona que se inventa el simple abrazo de alguien... que ya no está.

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