Sentía el cuerpo pesado como hacía bastante tiempo no lo sentía. Aún traía emoción en el pecho por lo que había vivido. Fue muy lindo.
Acomodé los audífonos en mis oídos y me sumergí en mi música tan querida, anidado en el asiento con el rostro hacia el cristal... todo iba rápido... luego pasivo... lento... oscuro... cálido.
- Oiga, joven. Despierte.
Levanté los párpados, con ganas de bostezar. Un hombre me hablaba. Yo lo conozco... o eso parece. ¡Sí! Es el acompañante del conductor del bus que nos traía de vuelta de... ¿Eh?¿Y los demás? Volví mi rostro hacia atrás. Ni un alma estaba en los asientos del enorme vehículo. Sólo el muchacho de cuello y corbata y yo, con un bolso en la mano.
- Ya debe bajarse. Hemos llegado al final del recorrido.
-¿Qué?¿En serio?- me espanté al ver el reloj de mi muñeca. Las 2 a.m- Pero...¿Cómo?
- Yo le aconsejaría que la próxima vez no viniera viajando con la música puesta. Tendemos a relajarnos mucho. ¡Apúrese! Yo también debo irme.
Colgué el bolso a mi hombro y la mochila a mi espalda; aunque no me imaginaba el paisaje ante mis ojos.
Un terreno vacío, con el pasto alto y una infinidad de matorrales. ¡Perfecto!Ahora lo único que debo hacer es cruzar caminando todo esto... y rezar para que no... me... No, mejor no digo eso.
Caminé a pasos rápidos por esas calles semi-pavimentadas. Las manos me temblaban como dos platos de gelatina, el corazón se me salía del pecho y la cabeza me latía. No había un panorama muy acogedor... ni siquiera una casa de aspecto decente a la vista. Lo único que me quedaba era seguir caminando.
- ¡Pero niño, por Dios!- esa es mi madre-¿Qué horas son estas de llegar a casa? ¡Y como siempre no contestas el teléfono!- ¡rayos! se le acabó la batería.
- No mamá, no te preocupes. Sólo me demoré en la casa de uno de los muchachos.
- Que te apuesto que te quedaste dormido, ¡cabeza de pollo!
Bueno sí, tal vez si soy un cabeza de pollo... Toda la culpa la tiene este coreano por cantar canciones tan relajantes.
- ¿Quieres comer algo?¿O "comiste" en la "casa" de tu amigo?
¡Demonios!¡Esto está muy mal!¡¿Cuánto miedo tengo aún que ni siquiera quiero comer?!
- No, mami... Voy a irme a dormir.
Me fui a mi habitación, escuchando por lo bajo desde el living <>.
Dejé todo en el suelo y me tiré en la cama. ¡Oh, mi cama! Por un momento creí que nunca estaría de nuevo en ella o en mi casa... pero... no puedo dejar de sentirme...¿protegido? cuando venía para acá. Cómo una compañía... o una presencia... pero... era bastante agradable.
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