viernes, 11 de marzo de 2011

¡Levántate Japón!


Un manto blanco de nieve se extiende alrededor del mundo, mientras una fina gota de sangre viola aquel pulcro color. Las lágrimas caen por sus mejillas lisas y limpias, sus ojos rasgados parecen no lograr mantenerse en una humedad normal. ¿Dónde quedaron los dragones?¿Los kimonos?¿Los cerezos que hasta hace un tiempo pintaban el país nipón de rosa y blanco? La tierra da paso a su ira, a su cansancio... a su tristeza. Cansada de ser latigada y explotaba. Ya no aguanta las ganas de respirar y de vivir. Ella también se entristece ante el llanto de las gentes...

pero...

Los dioses alzan sus báculos, alimentan las montañas con sabiduría, el viento trae consigo las palabras sabias que nutren las venas de la isla.
El sol brilla en el firmamento, haciendo desaparecer las nubes negras que causan horror entre los seres. Un rayo de luz hace brotar el primer sakura de la primavera, el salmón salta sobre los ríos, dejando la estela naranja de un vigor indescriptible.

¡Levántate Japón! Tu que nunca te inclinaste ante aquellos que te rodeaban, demuestra fuerza con la que ellos te conocen. Japón, álzate junto a los dioses... que ellos te formaron con sus entrañas.

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