domingo, 22 de mayo de 2011

Consuelo

La encontré arrodillada en eso suelo, con el dorso de su mano pegado al rostro por donde rodaban decenas de pequeñas gotas de agua.

- ¿Mi niña...?


Levantó el rostro mostrándome sus grandes ojos oscuros hinchados, rojos, húmedos... tristes.


- Mi amor... ¿Qué pasó? - me quebré al verla... en donde sólo atiné a caer ante ella, abrazarla y consolarla sobre mi regazo.

- Me acaban de tirar... una raza de café en el pecho.


Y me di cuenta... que más allá de limpiar sus lágrimas con mi delantal rosado... no podía hacer nada más.

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