domingo, 19 de junio de 2011

Nos vemos, papá


Me sonreíste, con esa sonrisa tan característica de tí, sincera honesta. Esa sonrisa me hizo llorar más de lo que ya lloraba. Me abrazaste por los hombros, como lo hiciste cuando llegaste hacía tan sólo unas semanas atrás.
Mis brazos te envolvieron por la espalda para anidarme en tu pecho, aspirando por unos momentos tu aroma... que pronto dejaría de sentir. Ese aroma que no he borrado de mis sentidos desde que me acunaste los minutos de nacimiento.

- Mi pequeña princesa...- susurraste besando mi cabeza.

- Te... echaré mucho... de menos- dije de manera inaudible a causa de la pena acumulada en mi garganta.

Levantaste mi cabeza para mirarme ¿Acaso los años no pasas sobre ti?

- Ya falta poco, mi amor. Falta poco para que volvamos a estar juntos. Sin mares, ni fronteras ni horas que nos separen.

Tu voz siempre tan segura comenzó a calmar mi angustia. Como un paño húmedo en mi frente cuando tengo fiebre o descubrir que los problemas se solucionan por sí solos.

Por favor, a los pasajeros del vuelo 302 con destino a. . .

Me desligué de tí con mi cara enrojecida y húmeda... pero ya sin dolor. Una sonrisa tiritante en mis labios y cargada de alegría. Y tú... las palabras sobrarías si describiera la esperanza que me irradiaban tus ojos. Fuiste hasta donde la persona que me llevó en su vientre nueve meses, la besaste y la abrazaste, susurrando un Te Amo en su oído.

Acaricié el gran ventanal del aeropuerto, viendo como subías al avión con tu bolso negro. Era demasiada la distancia para que pudieras vernos a mamá y a mí... pero nos viste... y tu mano robó un beso de tu boca que lanzaste hacia en vidrio.

Sí... en poco tiempo estaríamos juntos. Te quiero, papá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario