
Con el corazón desbocado y las manos temblando, dejó el pastel sobre la mesa y le quitó a la chica la venda de los ojos
- Y esto?- preguntó ella, observando el pastel rojo con pintas negras.
- Es tu pastel de sandía - el rostro del muchacho se puso como un tomate-¿Eso era lo que quería, verdad?
Ella sonrió ampliamente... y al joven chef se le derritió el corazón...
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