Aquella muchacha de largos
y ondulados cabellos oscuros siempre había sabido que había nacido
de un diente de león, de esos que las hadas del bosque se encargan
de arreglar antes de que el viento sople y los desmorone para dar
vida a otro bebé. Su madre siempre le decía que una cigüeña la
había traído desde París envuelta en pañales con cintas color
rosa, mientras su padre le decía que era la reencarnación de algún
tabernero de la Edad Media; pero ella seguía empeñada en que su
nacimiento había ocurrido porque las hadas del bosque la habían
traído al mundo y le habían regalado el maravilloso don del estudio
y eso se veía claramente reflejado en el árbol que crecía bajo su
cama, que sólo era visible para ella durante las noches.
Era árbol era de
tronco duro y nudoso, de sus ramas no nacía hojas, sino que libros
de muchas y pocas páginas. Cuando las ramas se secaban se convertían
en plumas o lápices de tinta negra y las pocas
hojas que el árbol daba eran pergaminos amarillos donde ella se
dedicaba a escribir hasta la madrugada.
Cada tarde de
viernes, cuando volvía del instituto a su casa, se colocaba el
chaleco color malva que su abuelita materna le tejió algún tiempo
atrás, guardaba sus pergaminos escritos en un bolso y salía a
pasear por el bosque que se hallaba detrás de su casa. El bosque
estaba lleno de senderos pero ella conocía los caminos como a sus
propias manos.
Primero entregaba
los escritos a Don Sopapo, el sapo que vivía en el estanque; luego
visitaba a los Ents, los añosos árboles que le agradecían con
deliciosos frutos silvestres, después le entregaba historias a los
elfos de la Cueva Arco iris y finalmente, pero sin menos importancia,
visitaba al matrimonio de Duendes Tristes que vivían bajo un puente
abandonado los cuales siempre agradecían las historias de aquella
muchacha les regalaba… luego de su recorrido tomaba un sendero para
regresar a su casa, y en caso de que se perdiera sólo bastaba con
hacer sonar el pito de bronce que colgaba a su cuello para que el
Gigante XinPong fura en su ayuda para
regresarla a su hogar y salva.

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