Recuerdo haber salido llorando de ese lugar ¿Por qué no debo fallarle a los humanos y a tí sí? Esa era la pregunta que me hacía varias veces.
Las calles era oscuras, pero yo sabía que aunque estaba sola y con mucha pena en el corazón... Tú estabas ahí. Apoyándome como siempre y como nunca dejarás de hacerlo.
Sin preverlo, mi cabeza cabizbaja chocó con algo un blando y de una temperatura perfecta. Unas manos grandes y protectores me apretaron los hombros. Alcé mi cabeza, mis ojos se abrieron aún más y me acomodé en aquel regazo a seguir llorando.
Eras Tú.
- Tranquila, pequeña.- me dijiste con infinita calma.
Yo casi ni podía hablar de la pena.
- Pero...
Me sonreíste con esa perfecta sonrisa.
- No te preocupes por eso. Siempre podrás enmendar tus errores en mí... y yo ya no recuerdo la razón por la que estás así. No llores. No te dejé en este mundo para que sufrieras.
Solté una leve risita y volví a abrazarte.
- Gracias...
- No. Gracias a tí por abrirme las puertas de tu corazón.
:) nunca lo olvides Alma
ResponderEliminar"Él volverá, Él tendrá misericordia de nosotros; Él sujetará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados." Miqueas 7:19