miércoles, 22 de mayo de 2013

Absolutamente...



No lo entiendo. No puedo entenderlo.

¿Por qué eres tan absolutamente perfecta? Me refiero a TODO de ti.
Tu cabello chascón rojo,
 tu sonrisa deslumbrante,
tu piel lechosa cubierta de doradas pecas,
tus ojos caramelo y bien maquillados,
 tus labios similares a los de una cereza,
 tu estilo al vestirte,
tus talentos que no son pocos:
cantar,
 bailar,
dibujar,
escribir (¬¬),
 sacar fotografías,
 modelar,
aconsejar…
y me he
quedado corta porque no te conozco más allá de lo que veo.
 Eres absolutamente perfecta.

Has vuelto loco a todo el mundo con sólo mirarte de reojo,
cada muchacho de la Universidad a caído rendido a tus pies,
 aún cuando eres cortante y malcriada.
Digno de alguien perfecto ¿no?
¡Ah, sí!
 Y uno de mis novios me dejó por ti… pero ese no es el punto…

Dejo de hablarte en mi mente cuando alguien llega a mi lado, tendiéndome un agradable milo
dulce y caliente en un vasito de cartón.
 Lo recibo con una sonrisa de labios y se sienta junto a mí.

"No sé que le ven pero… tú eres absolutamente todo para mí"

Él besa mi mejilla con timidez, haciendo que me sonroje hasta la médula. Pienso en ti una vez
más y me doy cuenta que,
aunque eres perfecta,
 no te envidio
 absolutamente nada.

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