martes, 4 de junio de 2013

Como en un sueño...

Miré a mí alrededor, sintiéndome un tanto perdida.
Lo conocía. Conocía ese lugar y al parecer también mi corazón,
el que comenzó a latir con su no tan típico ritmo intuitivo.
Esa intuición de saber que te estabas acercando.
Cerré los ojos…
Va a llegar. Va a llegar”
No me equivoqué.
Habías llegado. Te acercaste a mí,
sin apartar tu mirada de la mía.
Tus manos frías, tan familiarmente frías tomaron las mías.
Estás tan cerca de mí que es como un sueño.
Tu sonrisa, sólo para mí.
Por fin sólo para mí.
Tus brazos enredados a mi cintura,
mis manos en tu pecho,
nuestros alientos, mezclándose,
tus labios a milímetros de los míos…


¡Almendrita, vas a llegar tarde a la U!

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