jueves, 18 de julio de 2013

Starbucks Mysterious

- ¿Realmente piensas quedarte ahí hasta las 3 de la mañana?
- eran las 6 de la tarde.

La joven entornó los ojos, agobiada. Había ocupado su único fin de semana libre viajando desde su ciudad hasta el molestoso y congestionado Santiago. Un famoso ladrón de joyas tenía pensado arrebatarle al Museo de Historia Natural la única pieza de lapislázuli que databa desde la Guerra del Pacífico y según los mensajes en clave de este "elegante y discreto antisocial" su hora de actuar sería a las tres de la madrugada.
A pesar de ser tan joven, Alma era conocida en la zona central por su mente veloz y exacta para resolver misterios y Sebastián, su amigo capitalino, no lo había pensado dos veces antes de llamarla para que lo ayudara a él y a la policía a resolver este tan importante misterio.
Eran las 18:00. La joven pidió pistas de los mensajes que el ladrón había dejado a la policía y subió al techo del Museo de Historia para pensar con claridad y averiguar qué otra cosa podría ser útil para los detectives.
- No. Sólo hasta las 02:45 para tener diez minutos para bajar de aquí y cinco para ubicarme en un buen lugar y ser testigo cuando atrapen al ladrón.- aclaró irritada
- No seas tonta. Está haciendo frío…¡y sabe Dios cuándo volveremos a vernos!- le gritó Sebastián haciéndole ver su error. Sintió como este le tiraba algo en la espalda: uno de sus llamativos y anchísimos polerones para ocultar su gordura.- Póntelo y vamos a tomarnos algo a Starbucks.
Ella se giró. Sebastián sacaba sólo la cabeza por la escalera que daba a la azotea del Museo.
- ¿Dijiste Starbucks? Pero… es muy caro y no tengo plata…
- Tienes la JUNAEB, verdad?-
ella asintió- Funciona en Starbucks y yo no tomo café en ningún otro lugar.- le aclaró con su expresión de divo y estudiante estrella.- Ponte eso, porfa.. no lo ensucies y vamos que me estoy congelando!- desapareció escaleras abajo. Alma se miró los brazos: su piel estaba erizada al máximo a causa de frío viento del mes de Mayo. Se vistió con el enorme polerón, tomó las fotocopias de los mensajes y bajó la escalera.
Sí. Un café con su amigo podía ser la mejor forma de resolver un caso.


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