Cada vez que entro a ese lugar, quiero quedarme para siempre. En el suave calor que emanan las paredes, bajo los faroles rojos, entre ese mar de libros con caracteres que no puedo entender,inhalando el suave aroma a té verde, mientras por mi lado pasas esos delicados seres de ojos almendrados y piel color trigo que me inspiran tanto respeto como admiración.
Parecen tan perfectos pero tan frágiles al mismo tiempo; esa sensación de que el viento podría hacerlos partículas con sólo una brisa y ellos irían a reunirse con el Sol.

No hay comentarios:
Publicar un comentario