lunes, 14 de junio de 2010

Rejoice...


El viento jugó con sus cabellos color ocre opaco, sus ojos verde oliva pestañearon dos veces... Si perdió su fé, no lo notó...
Su sonrisa tierna y nada de volada surcó su rostro pálido y encantador. Su corazón era un caleidoscopio de emociones. Muchas enviaban sus pupilas a su cara... pero ¿él las vería todas? Su corazón podía decir tantas cosas pero ¿todos las escucharían? Su alma era alegre, divertida pero ahora ¿en qué estado estaba? nadie lo sabía y nadie podía saberlo... El era dueño de desvelar ese gran secreto... Tú tirarías todo por la borda... pero muchos se encargarían de impedirlo...

Levantó la cara de la silla de madera, colgó la guitarra a su hombro y un pañuelo a su cuello... Abrió la puerta de su casa y la cerro con llave...
Ven y Alégrate... tienes tanto por delante...
podía brillar a su gusto y a su estilo... pero ¿cuál elegiría él?
Sacó unas pocas monedas de su bolsillo y las entregó. Esas eran las dueñas de su próximo destino...
La lluvia golpeó en los cristales de trayecto...
Si tu vida era un sinvivir... ¿Quién era el destino para impedir que volaras? Un intruso, un metiche, un tonto...
Descendió ante la mirada expectante del chófer... ¿cuál sería su próximo destino?

¡Qué importaba!

Ven y alégrate, pequeño de mi alma... Todo lo perdido... hoy se halló...

P...

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