jueves, 15 de julio de 2010

No Ordinary Girl...


El Sol amarillo brillante, iluminaba toda la costa... que, curiosamente, estaba sola. Las pisadas de ambos jóvenes se marcaron en la arena... blanca como cal y fina como harina. El cielo turquesa sólo pintaba al azar unos trazos de nube...
A la joven se le apretaba el corazón dentro del pecho... entre hablar y no... Él, sonreía como hacía mucho que no lo hacía, ahora sus dientes brillaban de alegría real, sus ojos no eran ni esquivos y estaban a la defensiva, Su corazón, que muchos creían congelado y duro, ahora era de carne... y ¡latía! Estiró su brazo color canela hasta tocar la mano blanca-bronce de la joven que iba a su lado... Pero se preocupó cuando sintió la mano de su... compañera, fría. La detuvo
- ¿Estás bien?- preguntó con preocupación... Jamás pensó sentirlo alguna vez.
Ella lo miró, indefensa y.. con algo de miedo.
- Por favor... ¡Dime que pasa!
Ella bajó la mirada y le tomó la otra mano.
- Tengo que decirte algo... Pero temo a tu reacción... Tengo miedo a que esto nos separe...
Al muchacho moreno le vino una descarga de sangre por la venas. No... no iba a dejarla ir... Esto le había costado mucho tanto a él como a ella.
- Te prometo que no me alejaré de tí... Sea lo que sea.
El corazón de la joven se calmó. Volvió a mirarlo y sus iris se fundieron en la mirada profundamente oscura del muchacho.
Se acercó a su rostro y besó su mejilla. Acalorada y suave... Él sonrió, como si la persona que le hubiera besado fuera la paz personificada.
- Acompáñame...- le pidió la muchacha. Él la siguió... hasta donde el agua mojaba la arena.
Ella lo soltó y de un veloz movimiento se tiró al agua. El joven quedó extrañado, mirando la figura acuarelada de su niña. Pero le impactó más verla salir del agua.
Un sinfín de escamas liláceas y tornasoles le cubrían el pecho, parte del vientre... y no tenía piernas. En lugar de eso, había una larga y hermosa cola de pez. Las ropas simples, pero que en ella se veían únicas, habían desaparecido. La joven se acercó a nado hasta donde estaba él, mientras que el joven se ponía en cuclillas.
Ella le miró, esperando aunque sea un balbuceo... Pero él no limitó su sorpresa... ni su sonrisa.
- Es... ¡increíble!
- No piensas que soy... ¿un bicho raro?- preguntó pasmada.
- ¡No!- exclamó él, negando con la cabeza- es.. te ves muy linda...
La muchacha se sonrojó levemente. Miró sobre su hombro la gran masa de agua, volvió a mirarlo y lo tiró de un brazo... Empapando su jeans limpios, la polera, la camisa color perla, junto con el sombrero. Rió.
- Pero... pequeña... No sé aguantar el aire...
Ella se acercó a él, ambos sonrojados a hervir y le dio un beso suave y breve.
- Ahora sí.
Tomados de la mano, recorrieron el océano, azul, misterioso, mágico y frío... Perfecto para esas altas temperaturas.
Ella le mostró las anémonas multicolores, rocas, peces de todos los tipos y tamaños, guijarros negros y blancos, medusas celestes, corales naranja y rosa, delfines, cangrejos color salmón... Todas aquellas maravillas que, el aire le había negado.. Parecía que las manos se apretaban a medida que se movían, así que él se aferró a su cintura, fría y suave... y ella a su cuello, tibio y esbelto. Las otras manos sirvieron para empujar el agua... Ella se había convertido en la dueña del corazón de él. Un corazón desesperado por pertenecerle a alguien, pertenecerle de verdad, dejando a un lado el glamour, el estilo y toda esa burbuja barata que lo envolvía... y él se había vuelto su otra mitad. Una de esas mitades ya estaba llena, pero faltaba la otra. Esa que en muchas ocasiones había sido ilusoria, "entregada" y restregada un centenar de veces por el suelo, hasta que él la conoció...
Él lo sabía... pero ahora estaba totalmente seguro... ella No era una chica ordinaria...

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