miércoles, 8 de diciembre de 2010

C i r c u s


Podía actuar mi alegría frente a las decenas aplausos y ovaciones que llenaban el escenario varios metros debajo de mí. Había aprendido a vencer el miedo de estar de pie sobre un trapecio... Pero no podía actuar los nervios que me producían cuando me abrazabas por la cintura para saludar a nuestro público... ¿Acaso te gustaba verme temblar al sentir tu respiración dentre mi cuello y las mechas de mi cabello?¿El deslizar de tus dedos entre los pliegues de mi traje de fantasía color índigo?¿La mnera en que me perdía en tus ojos oscuros y tu piel bronceada?... ¿Te habían dicho que eres detestable... pero a la vez... demasiado lindo?

Los coordinadores que se hallaban tras bambalinas me ayudaron a bajar, mientras me tendían un vaso de agua para calmar mis nervios "Parece que fué mucha altura" "Quizás tenga un pricipio de vértigo" "Deberíamos llamar a un doctor"...

No. Yo no tenía vértigo, ni el trapecio era muy alto ni necesitaba a un doctor ... Necesitaba...

- Déjenme con ella... Yo la cuidaré...- dijo tu voz, abriéndose entre los ayudantes vestidos de rojo y con micrófonos en sus orejas.

Dios Bendito... Ya me siento mal... ¿Debo sentirme peor?

Te sentaste al lado mío, con tu traje de Romeo, al tiempo que me acunabas en tu regazo y acariciabas mi espalda colmada de espasmos retenidos.

- Tranquila, linda... nada malo te pasará...

¿Qué otra cosa podía pasarme? Quería alejarme de tí... pero al mismo tiempo no quería...

No hay comentarios:

Publicar un comentario