
Exhaló el are de sus pulmones y alzó la mirada. un día más en la escuela, un día más entre compañeros y profesores, un día más de... cosas desagradables. Sujetó el bolso con sus manos y entró al enorme edificio estudiantil. Los cuchicheos femeninos en el pasillo, los gestos de asco por parte de los hombres eran parte de su día a día. Se metió al salón donde su clase se dictaba, encontrando en él más de algún compañero con su celular en la mano, con el lente de la cámara hacia él. Avanzó hacia donde se sentaba, sacó los libros y sus cuadernos en la mesa... tomaba asiento y...
- ¡Espera!- una voz lo sobresaltó. Miró su brazo donde una mano de piel tostada y delgada lo sujetaba- no te sientes aún.
Miró a quien le impedia tomar asiento. Los ojos azules que en realidad era café claros y el cabello rojizo cobrizo que realmente era negro le sacaron la primera sonrisa de la escuela. Era ella, la chica que había conocido durante una entrevista de televisión, una escritora austral conocida mundialmente por sus libros de literatura fantástica.
- Que... ¿qué sucede Almendra?- preguntó el muchacho con torpe pero esforzado español.
La joven se inclinó un poco, se levanto y le mostró una cosa brillante en la palma de su mano: un chinche metálico.
- Debes tener cuidado en este lugar. No quiero que te lastimen.
Ignoraba totalmente que varios pares de ojos rasgados los miraban fijamente.
- Te lo... agradezco-pronunció nuevamente en un español con mucho acento.
- No te preocup...
- Buenos días muchachos, saquen sus libros y ábranlo en la página 235...
La profesora de Biología había entrado al salón, mientras el montón de alumnos tomaban asiento al igual que la pareja de estrellas.
El Idol buscó entre la chaqueta de colegio algo que se había robado desde el dormitorio de uno de sus hyungs y lo dejó en la mesa de ella.
La chica lo miró, sonrió y emitió un mudo "gracias" mientras comía su bombón relleno de frambuesa.
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