sábado, 5 de febrero de 2011

Hermosos Enojos


Eran casi las 4:30 de la mañana. Suspiró formando una gran nube de vaho frente a ella. Tenia el rostro pegado a uno de los pilares metálicos que sostenía, entrelazado con otros, parte del enorme techo del aeropuerto. Miró los autos que llegaban y se estacionaban en la orilla, de donde bajaban personas con maletas, maletines, bolsos y mochilas. Pero nada... él no llegaba.

FLASH BACK

- Viajaré a Estados Unidos el próximo mes.
- ¿El próximo mes? ¿Así tan de repente?- las preguntas sonaron preocupantes.
- Debo ir. Es por las ventas. El viaje se está preparando desde hace unos días... no era seguro si viajaba o no.
- ¿Y... cuándo regresas?- los ojos brillaban con inocencia y una pena que, aunque lo intentara, no podía esconder.
- Supongo que para inicios del mes subsiguiente.
Nadie dijo nada durante unos momentos. Hasta que él quebró el incómodo momento.
- Es mucho tiempo.
- Lo sé... es por eso que quería... pedirte si me acompañarías?
- Hablas enserio?
- ¡Claro!Creo que... hace ya mucho tiempo que no te subes a un avión. ¿Me equivoco?
Durante un pequeño momento los dientes del muchacho se vislumbraron entre las comisuras de sus labios, pero los cerró y hundió los ojos en el libro de biología y empezó a sacar apuntes.
- No lo sé. El próximo mes debo hacer algo importante. Además tenemos la obra de la época medieval. ¿ Avisaste al colegio?
- Sí, ya lo hice. La presentaré un día antes de irme.
No la miró y siguió muy pendiente en los cuadros de color claro que hablaba de la composición de los musgos marinos y terrestres. Consciente de que no podía hacer más, abandonó el salón de clases, vacío a esa hora ya que era recreo y dijo creando eco.
- Sea sí o sea no... Avísame.

FIN FLASH BACK

- Señorita, ya debemos partir- la sobresaltó la voz de un hombre muy bajito moreno con un bolso negro al hombro.
- Ya profesor, vamos.
Siguió a su maestro hacia las puertas que se abrían instantáneamente y miró sobre su hombro. No, él no llegaría.
Fueron al encuentro de otro hombre, más joven y alto. Entregaron sus pasaportes los pasajes y una señorita en un computador los atendió.
- Todo en orden. Que tengan un buen viaje.
- Muchas gracias. ¿Vamos?- dijo en hombre más alto.
Caminaron, junto con otras personas, en dirección al enorme avión estacionado en la pista. Fueron entrando poco a poco. Mientras la fila avanzaba, la muchacha volvió a mirara hacia atrás. ¿Y si llegaba?¿Y si el avión partía y lo dejaba aquí? Abrió con rapidez el bolso púrpura que llevaba cruzado, hallando el pequeño celular negro. Quiso llamarle. Aunque no viajara con ella, quería escuchar su voz una vez más; pero lo guardó. No, no había razón. A esa hora de la madrugada, difícil la atendería y tenía que descansar para la obra de Lenguaje. Bien, podría esperar un mes sin tener contacto con él... pero... le dolía, en el fondo, le dolía.
Se acomodó en su asiento, junto a un chico de lentes oscuros, polerón amarillo y audífonos. Iba dormido, así que no hizo mucho ruido.
Sacó el bolso el pequeño computador portátil, lo encendió y se puso a escribir. Estaba finalizando su novela. Seguramente el viaje le daría inspiración, estaría lista para las vacaciones de verano, si le hacía retoques y podrían publicarla antes de que estas terminaran.
Detuvo el patinaje de sus dedos por el teclado táctil y afinó su oído.

~* You are not alone... I am here with you*~

- Though we´re far part - tatareó en un susurro. Se sabía la canción al revés a derecho. Gracias a la persona que quería que etuviera con ella en ese momento se había aprendido todas las canciones del Rey del Pop.
- You´re always in my heart- se heló. La voz angelical e inocente de su compañero de asiento le penetró el oído. La voz que conocía tan bien. Lo miró.
El chico sonreía de oreja a oreja, los ojos oscuros en forma de arroz brillaban con las luces del avión y el cabello teñido rubio sin imperfecciones le daban un marcado aire de ángel.
- Vi.. viniste.- tartamudeó la joven
Soltó una melodiosa carcajada.
- Cuando te dije que tenía algo importante que hacer... era que mis hyungs me firmaran un permiso para salir del país.- Se acomodó en el asiento.- Quiero... pedirte disculpas de mi comportamiento ese día. Pero...- las mejillas pálidas cambiaron a rosado- no me gusta cuando te vas por tantos días. Te prometo, que no me comportaré denuev...
Tenía la cabeza de la chica apoyada con fuerza en su regazo. Ella lo miró y de rosado, las mejillas pasaron a rojo encendido.
- No me sentiré herida si te enojas por ese motivo, Taemin.

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