Encendió la luz de la gran habitación de color púrpura. Cada vez que entraba a ese lugar de la casa, empezaban a sonar sus canciones favoritas: la música que le encantaba y le daba más ánimos para continuar sus sueños. Pero esta vez la música se escuchaba más baja, talvez no con la misma fuerza de siempre... como se sentía en ese momento. Caminó hacia el enorme armario de ropa.
Fijo los ojos en un vestido azul de seda y tul, que incluía un broche de corazón rojo peludo. Cerró los ojos.
*Música asiática en los parlantes, 15 muchachos bailando en un escenario, estaba con sus amigos cerca, cámaras. Una foto de aquel grupo con ella... seguida de unos cuantos autógrafos.*
Su boca curvó una sonrisa y continuó mirando las prendas. Encontró un traje de dos piezas negro, con blusa color malva; desvió los ojos a la estatuilla en forma de ave. Cerró los ojos.
*Una gran cena, personas del estrellato, una cámara le enfoca el rostro, un micrófono encendido por donde entre las frases como<>.
Volvió a sonreír. Encontró un polerón oscuro, con la sigla V.I.P; una polera estampada en "I♥
YG", las zapatillas FILA. Nuevamente sus ojos se cerraron.
*Gritos de admiración, de ella y de la personas que se aglutinaban en el estadio. Las voces de la familia músical. 2 horas después, un encuentro con ellos, fotos entre sí, sonrisas, abrazos, una cámara filmando. Sus amigas felices y ella también*
Una lágrima de alegría colma sus ojos. Dejó a un lado las ropas y avanzó hasta la mesa. Unos grandes audífonos plateados con morado y su marca con una "b". Nuevamente ciega la vista.
*En el camerino, una chica de staff anuncia la llegada de un cantante que quiere conocerla. Lo hace pasar. Su brillante pelo negro y ojos enormes. Le entrega un presente <>. un abrazo y una foto*
Era su regalo más preciado y el que ocupaba muy poco. Sí, había vivido muchos sueños gracias a ella: la peluca de cabellos colorines naturales que se amoldaba a una cabeza de yeso. La acarició, sentada en los peldaños de la habitación. Hacía ya 4 años de eso. 4 largos años viviendo en diferentes países, teniendo giras cada 3 meses, conociendo gente nueva, recibiendo presentes, palabras de apoyo sincero y críticas duras y frías. Noches cargando hielo en sus manos por tanto escribir, madrugadas suplicando al cielo ideas y noches pidiendo que ya no llegaran más a su cabeza.
Se miró. El pantalón anchísimo, las zapatillas gastadas, la polera sucia y el pelo enmarañado sujeto a su cabeza: era ella misma. No se podía comparar a la chica de ojos pintados, ropa limpia y cabello sedoso rojo que se presentaba en la televisión y la radio. Creyó que podía ocultar el secreto por mucho tiempo, toda la vida, pero sus sueños le pasaban la cuenta en esos instantes. No podía controlar lo que sucedía, no podía hacer lo que quería, incluso mirar a su gente era una batalla interminable. Se paró y se reflejó en el espejo. Una muchacha con su mismo rostro y el mismo cuerpo de devolvió la mirada. Sólo el cabello, ropa, maquillaje y zapatos diferentes.
- ¿Estás segura de lo que quieres hacer?- le preguntó la niña del espejo.
- No sé si es lo que quiera... es lo que debo hacer.
- Piensa que... no podrás dar marcha atrás una vez que hables.- observó con su misma voz.
- No quiero dar marcha atrás.
Un minuto reinó el silencio.
- Bien, yo no puedo hacer más. Sólo decirte que, sea la decisión que sea, yo seguiré aquí, siendo parte de tí.
- Siempre te recordaré. Gracias por todo lo que me diste.
- No, gracias a tí por el esfuerzo de crearme.
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