... hasta molerte los huesos y que tú quiebres los míos. Hundir mi nariz en tu piel y asfixiarme con tu aroma. Quedarme sorda al escuchar los latidos de tu corazón y deshidratarme de las lágrimas que lloraré por mi alegría.
Quiero besarte hasta que los labios se me desgasten y sentirme una prisionera condenada cuando me sostengas de las muñecas cuando vayas a hacerme tuya. Quiero que el Sol cubra todo tu cuerpo la mañana siguiente, y poder saber que fuiste mío una vez más. Sonreír al verte dormir a mi lado y delinear cada parte tu abdomen con mis dedos. Sentir tu mano en mi espalda y tus brazos en mi cintura, aprisionándome contra ti para no escapar... y aunque no lo hicieras... sabes que seguiría siendo mortalmente tuya.
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