Una sola he demandado al Señor,
ésta buscaré:
Habitar en la casa del Señor,
todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura
del Señor, e inquirir en su templo.
Porque él me esconderá en su morada
en el día del mal, me ocultará
en lo reservado de su pabellón,
me pondrá en alto sobre una roca.
. . .
Cuando tú dices: "Busca mi rostro",
mi corazón responde:
"Tu rostro buscaré, Señor".
No escondas tu rosotro de mí,
no rechaces a tu siervo con enojo.
Has sido mi ayuda,
no me dejes, ni me desampares,
Dios de mi salvación.
Aunque mi madre y mi padre
me dejaran, el Señor me recibirá.
...

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