Yo no soy la única que te extraña; mis lápices, mis cuadernos y mis hojas de papel también lo hacen. Estoy unida a ellos de una manera especial, pero siempre el papel y los cuadernos suelen esperarme más pacientemente a lo que lo hacen mis bolígrafos: sus corazones, al cabo de un tiempo, dejan de bombear sangre negra.
Es un poco triste.
Cada vez que mi propio corazón te extraña, ellos aparecen entre la mesita y el velador a amortiguar la nostalgia.
¡Lo hacen de maravilla!
Ellos no sólo me acompañan dentro de la casa; cuando salgo saltan dentro de mi bolso, como sabiendo que en cualquier monentos las ideas de mi cerebro o las lágrimas del alma iran a enjugarse en el papel.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Ink's Feels.
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