jueves, 20 de noviembre de 2014

Mission complete.

Observó la hora en su reloj: le quedaban dos minnutos para estar ahí. Su corazón latía rápido, el cuerpo le temblaba, sudaba y el nudo que tenía atorado en la garganta le advertía que en cualquier momento comenzaría a llorar.
Ya no había salida.
Se arrodilló una vez más frente a aquella dura y fría bóveda de cementerio , posando la sien sobre la tapa de concreto que sólo se abre para depositar  féretros de madera pulida con curerpos fe serrs queridos que en semanas se volverían el hogar de larvas, moscas y hedor.
-Falta poco. Falta muy poco . Ya estaremos juntos- susurraba al concreto, como si alguien al otro lado le prestara atención.
Sintió pasos a sus espaldas y supo que el momento había llegado. Dos hombres de chaquetas azules esperaban para escoltarla, mientras un par de patrullas policiales armadas y con las balizas encendidas la tenían en la mira, pendientes de que nadie fuera en su ayuda o intentara algo.
Ofreció sus muñecas para que le pusieran las esposas, así como los brazos para que la tomaran firme hasta llevarla a la camioneta que la trasladaría al lugar que dictaminaría su destino final.
Miró una vez más la bóveda para leer el último nombre tallado en la loza; curvó los labios no con el fin de hacerles creer a los "chicos de la ley" que tenía sus facultades mentales perturbadas, sino para darse tranquilidad ella misma: consiguió acabar con el entorno de todos aquellos que le habían arrebatado a su ser tan amado, se había manchado las manos groseramente de sangre culpable... pero a pesar de todo...
Era misión cumplida.

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